LOS PROBLEMA DE LA SALUD EN VERANO SEGÚN LA EDAD "PODEMOS SENTIR HINCHAZON ABDOMINAL, PERO SE SUELE BEBER A UNA RETENCIÓN LIQUIDO.
LA VOZ DE LA SALUD
Varios expertos profundizan en lo principales motivos de consulta que llegan a sus especialidades en la época estival, todos ellos marcados por el calor
En edades pediátricas, las consultas estivales están protagonizadas por las otitis, las quemaduras solares y las intoxicaciones alimentarias. La otitis externa se asocia a los frecuentes baños en piscinas y mar, por eso también puede conocerse como la otitis del nadador. Se trata de una infección en el conducto auditivo causada por la acumulación de agua en esa zona. Además, «las altas temperaturas de las aguas también favorecen la proliferación de bacterias y gérmenes», cuenta el doctor Valero Sebastián, miembro de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Prevenirlas es complicado. La medida más efectiva sería que los niños pasasen menos tiempo en el agua. «Sin embargo, les encanta jugar y bucear, así que otra forma de intentar evitarla es secar bien las orejas, no utilizar bastoncillos, y no manipular el conducto auditivo», comenta el especialista, quien recomienda que, ante el mínimo signo de dolor, es conveniente acudir al médico. En este tipo de infección también media la predisposición genética, «como es el caso de los niños que la sufren verano tras verano». Así, cuando el episodio es muy recurrente, se puede utilizar alcohol boricado, «que es un antiséptico muy local para evitar la proliferación de virus o bacterias, y funciona, aunque no tenga un resultado espectacular», puntualiza el pediatra.
Las quemaduras solares en niños siguen ocurriendo. No se deben a la desinformación, sino a los despistes. «Son la base de que, de adulto, desarrolle un cáncer de piel», lamenta el doctor Valero Sebastián. Evitarlas conlleva un recordatorio: aplicar en el pequeño la crema con fotoprotección solar cada dos o tres horas. «Las camisetas con fotoprotección están preparadas para niños con piel muy blanca o a los que la exposición solar les hace daño, como los niños con pieles atópicas». Sin embargo, en el resto no serían estrictamente necesarias.
Las intoxicaciones alimentarias se producen por ingerir comida en mal estado. En verano, las bacterias que crecen en la comida lo tienen más fácil debido a las altas temperaturas. «Con el calor también los alimentos se deterioran y pueden producir infecciones», indica el miembro de la AEP. Por eso, procurar una correcta conservación de los alimentos y respetar el tiempo máximo de vida es el mejor camino para evitar que la molestia aparezca.
Por último, aunque con un mayor carácter de urgencia, los pediatras también ven deshidrataciones, o en el peor de los casos, golpes de calor, motivados por la subida de los termómetros. «Los niños son más sensibles a los cambios de temperatura y su sistema de autorregulación es mucho más inmaduro que el de un adulto», responde Valero Sebastián. Juegan más, se mueven más, y, con ellos, sudan más. ¿El problema? Que tienden a beber menos. Por eso, uno de los consejos para esta época por parte del especialista es que las familias insistan en la hidratación.
Las rutinas siguen siendo importantes. «Los niños funcionan mejor, a nivel de comportamiento o emotivo, cuando hay una rutina, que en verano puede ser más laxa, pero debe seguir existiendo», contempla el pediatra. Por ejemplo, es bueno que tengan tareas todos los días. Estas pueden ser leer, jugar a juegos de mesa o practicar algún tipo de actividad física: «El niño no puede estar toda la mañana con la consola o viendo la televisión, hay que mantener un control respecto al abuso de pantallas», añade.
En el botiquín, Valero Sebastián recomienda sumar tres productos a los analgésicos y antitérmicos: «Un antiséptico como la clorhexidina, que aplicarlo como medida de inicio ante cualquier herida es fundamental; sales de rehidratación oral, por si se inicia un episodio de gastroenteritis; repelente de insectos para evitar la picadura y la posible infección que surge al rascarse», comenta.



